Hace no muchos años una muy querida amiga, Maria E. Grigera, me regaló una novela. El vuelo de la reina, de T. E. Martinez.
Mi amiga no supo – aún no lo sabe porque dejé de verla y en su empleo antiguo no la ubiqué más- que contribuyó a que descubriera a mi escritor favorito de habla hispana.
No es poca cosa, especialmente si uno quiere, como lo hizo el, como lo querría hacer yo, pasar del periodismo a la literatura.
Desde entonces, leo todos sus libros, colecciono sus artículos y hasta doy clases en la UP con esa novela, la que me abrió la puerta a su mundo de realidades y ficciones.
Semanas atrás, por insistencia de mi hija Maia, en su viaje de 15 años a NY, le escribi a su correo en Rutgers University,donde enseña, y me contesto. El estaba en BA.
Lo hizo con tal elegancia y amabilidad que hasta pensé que era un chiste de algún conocido mio, que sabe tanto de computación como para inventar ese texto.
Ese dia volé por los aires, lloré de alegria, floté por las calles repletas de Manhattan y rei, rei mucho. Me miré en los ojos de mi hija adolescente y vi el orgullo que sentía, no solo por los sueños cumplidos de su madre, sino porque ella habia contribuído a que ese sueño se realizara.
Imaginé escenarios donde nos veiamos en BA o en NJ y en los que – un poco ilusa no?-podia contarle la idea de mi historia o hasta Maia y yo nos convertiamos en la suya.
No obtuve más respuestas.
Ayer le dieron el premio Ñ a la trayectoria.
Lo recibio su hijo porque el esta enfermo.
Alfredo Leuco dice que está muy enfermo de cáncer.
Yo sabia de su enfermedad pero pensé que la había superado, que él la había vencido.
Ayer lloré en la cocina, al imaginarlo dolorido en una cama de hospital o eventualmente en su casa. Pense en Sol Ana, la hija mas chiquita, la que perdio a su mamá, Susana, cuando tenia 15 años, la misma edad de la mia ahora.
Imaginé a todos sus hijos, los unos y los otros, a sus vecinos de Highland Park, a sus alumnos, a sus colegas.
Me di cuenta de que hablaba de él como si lo conociera, de que sentia por el un profundo cariño sin haberlo tratado mas que a través de sus libros.
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Alguna vez considere a Lorna Irina Gemetto, la fan número uno de Susana Gimenez y autora del blog Susana y yo, como un personaje extraño.
Perdona Lorna. Yo soy aún más extraña que vos.
Gracias Tomas por ayudarme a mantener vivos los sueños.


